Tenemos menos memoria que antes por culpa del “Efecto Google”

Los grandes culpables de que perdamos memoria a marchas forzadas son Google y los smartphone. Hasta no hace muchos años, cuando no recordábamos un dato nos podíamos pasar minutos o incluso horas dándole vueltas a la cabeza hasta recordarlo. Hoy ya no es necesario porque obtenemos la solución en Internet sin apenas esfuerzo.

Y así lo demuestra el estudio «Google Effects on Memory». Su autora, la profesora Betsy Sparrow de la Universidad de Columbia, señala a Internet como una suerte de memoria colectiva de la que todos dependemos cada vez más. Las conclusiones de este estudio se conocen como el «efecto Google», o la tendencia a olvidar la información, ya que debido a varios factores que encontramos en la vida diaria, estamos acostumbrados a buscar lo que deseamos en la Red, cada vez más omnipresente gracias a los dispositivos móviles.

El estudio de Sparrow se basa en los experimentos llevados a cabo por el psicólogo Daniel Wegner en 198S. Su teoría sobre la «memoria transactiva» hace referencia a la capacidad de dividir la labor de recordar cierto tipo de información compartida. Es decir, si podemos dividir una información entre dos personas será más fácil de recordar. El problema es que Internet ha ocupado el lugar del otro y destinamos a él todo el peso mnemotécnico.

En definitiva, el experimento de Wegner demostró que la gente puede recordar la información si no sabe dónde encontrarla, pero que si los sujetos sabían que la información podría estar disponible en otro momento o que podrían volver a buscarla con la misma facilidad, no recordaban tan bien la respuesta como cuando creían que la información no estaría disponible. Esta alteración en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo que se produce cuando una persona tiene toda la información que necesita a golpe de clic empieza a ser un problema. Si hace cuarenta años ya hubo que hacer un esfuerzo para explicar que saber multiplicar era útil aunque existieran las calculadoras, la memoria es la siguiente capacidad que se arriesga a caer en desuso. Porque, ¿para qué aprenderse los ríos, las cordilleras o las capitales del mundo si las tengo todas en Internet y en apenas unos segundos?

Tenemos menos memoria que antes por culpa del “Efecto Google”

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